Sensaciones, Teatro

Un anfiteatro entre las montañas de la Alpujarra

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Algo grande se mueve en Laroles. Este pequeño pueblo de la Alpujarra granadina, con sus 600 habitantes, es protagonista de una construcción que ya ha llegado a oídos de Russel Crowe, Antonio de la Torre o Eduardo Noriega. Un teatro entre todos es un proyecto comunitario que está transformando una de las antiguas eras de trillar del pueblo en un teatro al aire libre. Actores como ellos ya tienen su nombre en los asientos del anfiteatro que verá la luz en pleno Parque Natural de Sierra Nevada con una primera función el 15 de agosto.

Si la agencia Sra. Rushmore hubiera conocido a Anna Kemp antes de lanzar su campaña de adopta un pueblo, posiblemente Laroles hubiera sido el ejemplo perfecto de que vivir en uno es lo mejor que le puede pasar a un urbanita. Esta inglesa pisó la Alpujarra durante el rodaje de Al Sur de Granada, a las órdenes de Fernando Colomo, y aunque por trabajo vive a medio camino entre Madrid y el pueblo alpujarreño desde aquí impulsa con su Asociación Dragón Mágico una locura que ha movilizado a todos y cada uno de los laroleños. Es lo que pasa cuando se juntan “una guiri, un sueño y una pequeña comunidad rural”.

Amante del cine y del teatro, pensó que eso del Teatro entre todos podía ser una locura sí, pero no un absurdo. En Laroles ya “había mucha tradición de teatro” y además había conocido de cerca un precedente precioso en Cornualles (Reino Unido), un lugar en el que había veraneado y donde en los años treinta una mujer llamada Rowena Cade había diseñado y construido el Minack Theatre, un teatro al aire libre que enclavado en un rompeolas de granito se confunde con la roca natural.

“Me di cuenta de que Laroles es una zona que tiene mucho que ofrecer y necesitaba algo que sirviera para activar la vida del pueblo”, cuenta Anna. Aprovechando el espacio circular de una era como escenario, con piedra reciclada de la zona,  y construyendo en “armonía” con todo el terreno las gradas en función de la pendiente del monte como bancales agrícolas tradicionales, quien se siente en el anfiteatro será testigo no sólo de las obras que se representen allí sino de un paisaje de montañas, olivos y almendros único, explica. “Igual no es el cóncavo perfecto de los romanos pero es más fácil, barato y orgánico” construir de esta manera.

Y los constructores son los propios habitantes. A través de una subvención fue posible ofrecer a un miembro en paro de cada familia del pueblo la posibilidad de trabajar en el teatro. La forma en que Laroles ha respondido es una de las grandes satisfacciones de Anna. En los pueblos pequeños sueles tener que “currártelo mucho para que la gente se fíe de ti, pero una vez que te conocen ya se fían siempre. He encontrado una disponibilidad a probar cosas nuevas que te sorprende. La gente está dispuesta a seguirnos con este plan y lo agradezco muchísimo”. Sobre todo la gente mayor, destaca: “Es un patrimonio muy importante y querido para ellos. A mí me preocupaba que pudiera generar rechazo pero las personas mayores están muy contentas con el proyecto”.

A los habitantes del pueblo se han unido muchos más que apoyan la loca idea de Anna. Desde famosos a los que han animado a hablar en Twitter del teatro a cambio de poner su nombre en un asiento, como Russel Crowe, Antonio de la Torre, Eduardo Noriega o Banderas y Melanie Griffith, a fundaciones como la de Félix Rodríguez de la Fuente o la Fundación García Lorca, que están muy “interesadas” en el proyecto y colaboran, la primera asesorando y la segunda ofreciéndose a participar en la programación; o compañías como la Nacional de Danza.

La última visita que han recibido es la del director del Minack Theatre, al que le encantó el paralelismo con la historia del teatro inglés –una mujer inglesa creando un teatro al aire libre que casualmente se inauguró un 14 de agosto, sólo un día antes que el de Laroles- y que regaló dos focos para el equipamiento del teatro. Es una campaña que han llamado Entreteatros para pedirle a otros que participen en el proyecto con material usado o que les sobre.

“El concepto de un Teatro entre todos lo hemos llevado a todos los sentidos que le hemos podido dar a la frase. Una idea necesita un trasfondo sensato, una base sólida y creo que la fuerza del proyecto es precisamente que es una mezcla de soñar con una idea aparentemente loca pero que tiene un trasfondo muy realista: no queremos atraer 21.000 visitas, sino 300, pero de manera regular. Al fin y al cabo somos personas intentando sacar algo adelante y somos muy conscientes de nuestras limitaciones”, explica Anna.

Una vez restaurado el escenario y construida la primera fase de asientos (cinco filas para 150 personas), han emprendido una campaña crowdfunding para recaudar dinero y terminar una segunda fase de 300 asientos. Ya cuentan con 3.000 euros pero la meta son los 10.000 para esta fase, presupuesto que tendría que crecer en el futuro para terminarlo todo y equipar una zona de bar o incluso organizar festivales de teatro anuales.

“Si no llegamos este año, lo haremos por etapas, pero al menos ya tendremos teatro”, subraya Anna. Por eso dice que si logran llenar un teatro con 300 visitas eso ya tendrá un impacto inmediato en la economía del pueblo. “Ir a ver teatro allí creo que va a ser parte de la experiencia. Lo que queremos es que quien visite el teatro puede saborear o experimentar un poco el estilo de vida que lo rodea porque es un valor poco aprovechado ahora pero muy interesante para la gente que visita la zona”. Las costumbres siguen vivas en Laroles, un pueblo que sigue haciendo su propio vino, su propio queso y que vive de la tierra. “Cada vez a más personas les interesa volver a la tradición”. Anna sólo espera que su anfiteatro sea la “chispa” que devuelva la vida a este pequeño pueblo de la Alpujarra.

Acerca del autor / 

Manuela de la Corte

Periodista y maniática de ‘alguna’ música que puedo escuchar hasta cansarme. Me encantan las estrellas (las de verdad y las que se les parecen bastante), ‘Rayuela’ y el azul eléctrico.

2 comentarios

  1. Zaida 2 abril, 2014 en 4:08 pm -  Responder

    ¡Magnífica iniciativa!

  2. beatriz 9 abril, 2014 en 4:00 pm -  Responder

    Es una idea fantástica y a la vez innovadora por toda esa región. Me alegraría mucho poder ver que dentro de poco el teatro se llene de espectadores y así poder reactivar el pueblo de Laroles. Un pueblo espectacular por su gente, su comida, su ambiente y como no la manera de vivir. Bravo por eso proyecto, hacen falta muchas personas así.

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