Cine, Sensaciones

“Siempre habrá artistas revolucionarios que lucharán contra el sistema”

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Pablo con los actores

El director granadino Pablo Bullejos llevará al Festival de Cannes su cortometraje El resto es silencio, una historia donde se rebela contra los límites al arte y lo que esto puede suponer en el futuro. Este corto rodado en Granada ha merecido estar en la sección Short Film Corner, donde plantearán su particular y necesaria revolución.

– ¿Qué supone para ‘El resto es silencio’ participar en Cannes?
Aunque no vayamos a competir, estar dentro del festival y poder asistir para promocionar el corto y otros proyectos es ya un premio en sí mismo. Esto nos da la posibilidad de enseñarlo en uno de los mercados más importantes del mundo, de donde esperamos volver con muy buenas noticias.

– Imagino que habrá sido toda una sorpresa poder estar en un festival que aglutina lo mejor del mercado cinematográfico internacional. Cuéntame cómo os enterasteis y qué reacción hubo entre el equipo.
Me enteré al llegarme un mail directamente del Festival de Cannes. Fue tal la sorpresa que no supe muy bien cómo reaccionar al principio. Llamé a la distribuidora del corto para que me explicaran qué quería decir ese mail. A partir de ahí, hice pública la noticia y ha sido por supuesto una avalancha de felicitaciones y de alegrías. Estamos muy contentos todos, porque nuestros inmenso esfuerzo empieza a tener alguna recompensa.

– Es una obra de ciencia ficción que plantea la necesidad de una revolución de un grupo de personas contra la ‘muerte’ del arte. ¿Es realmente ficción o podría ser lo que nos espera en el futuro?
Siempre he pensado que la ciencia ficción tiene más de ciencia que de ficción. Aunque hablemos de un futuro terrible, siempre tiene una base en el presente. Como decía Bradbury, “yo hablo del futuro para prevenirlo, no para predecirlo”. Por supuesto, espero que nunca vivamos en el mundo que se plantea en el corto, aunque en ciertas cuestiones ya lo estamos viviendo en la actualidad: la censura de nuestro gobierno a los artistas, reduciendo las ayudas económicas, aplastando al espectador y al empresario audiovisual con el IVA, considerando los estudios artísticos en los colegios e institutos como “distracciones de las asignaturas más importantes” (palabras de nuestro ministro de cultura que me entristecen enormemente), y tantas otras barbaridades que están haciendo que los artistas vivamos cada vez en peores condiciones para crear. En toda la historia de la Humanidad, los gobiernos siempre han temido a la cultura, porque no les beneficia a sus intereses y porque crea personas con pensamiento crítico, capaces de decidir por sí mismas.

– La historia se cuenta a través de Will, un fotógrafo que ha perdido la ilusión por coger una cámara por culpa de un programa informático que está suplantando a los artistas. Todo cambiará cuando conozca a Helena… ¿Qué tipo de personas hacen falta para luchar contra lo automático, lo inhumano, los programas informáticos?
Yo no estoy en contra de la tecnología. Como dice Helena en la película: “el programa informático es una fuente de materia prima”, así que considero que podemos usar la tecnología como herramienta para trabajar. Lo que me preocupa es que, si se automatiza el proceso de creación, los creadores podríamos perder nuestro sentido. Si una máquina puede hacer lo mismo (o casi lo mismo) que un ser humano, es una ventaja si esto hace que el humano deje de trabajar en algo desagradable. Pero será terrible si por ejemplo dejamos a las máquinas crear arte. Esto ya lo dijo Chaplin en Tiempos modernos. Para mí, las máquinas no son el peligro. El peligro siempre está en los propios humanos, que aceptan estas condiciones y viven alienados por sus aparatos electrónicos, las redes sociales, la gran red que podría servir para unirnos, y sin embargo nos atrapa como moscas en una telaraña.
Pero siempre habrá personas, rebeldes, artistas revolucionarios que no se dejarán atrapar por las inmensas arañas y lucharán contra el sistema para cambiarlo. Esto es lo que simboliza el personaje de Helena.

– Más allá de la emoción y la imaginación que poseemos gracias a nuestra capacidad artística, ¿qué nos quedaría a los seres humanos?
Esto lo explicamos en la historia de El resto es silencio. Siempre nos quedará el silencio, y después del silencio, una obra nueva. El silencio es sólo el comienzo, y desde ahí podemos partir para crear lo que sea. Los seres humanos somos capaces de hacer películas tan maravillosas como La gran belleza de Paolo Sorrentino o El árbol de la vida de Terrence Malick. Y también podemos destruir el mundo con una bomba atómica o quemar la selva del Amazonas. Somos el ser más contradictorio que existe sobre la tierra.

– Hay algo de Bradbury y ‘Fahrenheit 451’ en ‘El resto es silencio’. ¿Qué mensaje queréis transmitir con esta historia?
Bradbury es uno de mis escritores favoritos. Siempre está, más o menos escondido, en todo lo que hago. El mensaje que queremos transmitir está dentro de la película, así que mejor no desvelarlo. Pero la ciencia ficción que más me gusta siempre suele dar el mismo mensaje: cuidado con la ambición del ser humano. Nuestras contradicciones podrían acabar autodestruyéndonos. Una de mis influencias cinematográficas más importantes es Blade Runner, donde los humanos son crueles y despiadados, mientras las máquinas solamente luchan para sobrevivir.

– La guardia blanca es el enemigo. ¿En quién o qué estaría representada si hiciéramos un paralelismo con la actualidad?
La guardia blanca representa toda la autoridad, puesto que los artistas no quieren reglas, no son amigos de las leyes. En la actualidad vemos a “los malos” todos los días en las noticias, reprimiendo a la gente, imponiendo sus reglas, atacando con sus armas a pobres señoras mayores. Aunque esta gente es cruel y es capaz de matar obedeciendo las órdenes de sus superiores, para mí tienen un componente triste y ridículo, porque todos los que se creen que tienen poder me parecen bastante patéticos. Por eso la guardia blanca parecen tipos vestidos con un calcetín gigante y corren como pueden con sus barrigas cerveceras. Buscaba ridiculizarles, un poco al estilo de los Monty Python.

– Este corto ha sido producido y rodado íntegramente en Granada, teniendo en cuenta que se trata de ciencia ficción y que esta ciudad es reconocida sobre todo por espacios patrimoniales como la Alhambra, ¿qué lugares se han elegido para ‘dibujar’ una ciudad del futuro?
No me gusta localizar mis historias. Hemos rodado en Granada porque me encanta esta ciudad y porque teníamos más facilidades logísticas. Pero no hay nada en la historia que represente una ciudad específica. Me gustaría que mis historias puedan funcionar en cualquier parte del mundo, más allá de localismos o de patriotismos, que es algo que rechazo de la mayoría del cine que se hace en nuestro país. Hemos rodado en el Parque Tecnológico de la Salud, el Centro Cultural Caja Granada y la Cámara de Comercio. Todos los espacios tienen un estilo futurista y muy fotografiable, pero los hemos decorado tanto en el rodaje como con los efectos digitales, así que no son exactamente iguales que en la realidad. La Alhambra no sale, pero me encantaría rodar allí dentro otra historia de ciencia ficción, si me dejan, claro.

– Habéis contado con una colaboración muy especial. ¿Qué grafitis del Niño de las Pinturas aparecen en el corto?
Helena lucha contra el sistema pintando grafitis en las paredes, así que me parecía imprescindible contar con algún artista del grafiti. Para mí, el Niño de las Pinturas es parte de la ciudad de Granada, es un icono y además es original y muy especial. Contar con él ha sido maravilloso y además nos hemos hecho muy colegas. Su dibujo es una parte importante de la historia del corto, y es una obra nueva y creada especialmente para la película.

Actores de El resto es silencio

Actores de El resto es silencio

– Y entre las numerosas colaboraciones destacan dos nombres conocidos de la escena nacional: Elisa Mouliaá (Águila Roja) y Carles Francino (Hospital Central, Víctor Ros). Ellos son Will y Elena en ‘El resto es silencio’. ¿Por qué elegiste a estos dos actores?
Ambos son profesionales del sector, muy buenos actores, y me daban el perfil estético y psicológico que buscaba para Will y Helena. Además, ellos leyeron el guión y me dijeron que les había gustado mucho y que querían hacerlo. Estoy muy satisfecho con el resultado y ambos están increíbles.

– Respecto a la cultura, al arte, y basándonos en esa frase de Hamlet que recoge el título del corto, ¿qué se debería poder seguir diciendo?
Siempre habrá cosas que decir. Pero también hay que escuchar el silencio, parar de vez en cuando el discurso mental, detenerse y coger fuerzas para la acción. Según Hamlet, “el resto es silencio” quiere decir que ya no hay nada más que decir. Pero en el corto se demuestra lo contrario. Que el silencio es una página en blanco en la que se puede escribir una historia, o una partitura, o un dibujo… Yo no he perdido la esperanza. Los artistas siempre estaremos aquí para mirar más allá de la superficie de las cosas, para intentar plasmar la belleza, para cambiar la realidad. Y no dejaremos de crear, por mucho que nos cosan los labios o nos tapen los oídos. Encontraremos la forma de continuar existiendo después del silencio.

Acerca del autor / 

Manuela de la Corte

Periodista y maniática de ‘alguna’ música que puedo escuchar hasta cansarme. Me encantan las estrellas (las de verdad y las que se les parecen bastante), ‘Rayuela’ y el azul eléctrico.

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