Música, Retratos

Migue Pérez (Los Esclavos): “Este nuevo disco ha sido una respuesta a lo que la vida nos ha deparado estos años”

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Los-Esclavos

Se han puesto a mirar para adentro y a dejar que todo aquello que bullía saliese hacia fuera en forma de las once preciosas canciones que dan forma a En el submarino (Curva Polar Producciones, 2015), el nuevo de disco de Los Esclavos. La banda granadina, que cumple ya diez años de música, afronta esta nueva etapa sin cargas y con la única presión de seguir disfrutando juntos cada vez que se suban a un escenario. Esta noche hacen parada en casa, en la sala Planta Baja, con muchas ganas de ‘devolver’ a sus seguidores la apuesta que siempre hacen por ellos.

– Diez años ya de Esclavos… ¿Qué veis al echar la vista atrás?

Vemos, sobre todo, muchos buenos momentos, muchos recuerdos, muchos amigos, muchas historias, muchos viajes y muchas canciones. Me quedo con toda la gente que hemos conocido en este tiempo y con la alegría de seguir juntos.

– ¿Os parecéis en algo al grupo que queríais ser cuando empezasteis como Los Esclavos?

La verdad es que cuando empezamos no buscábamos nada en concreto porque fue todo un poco casual: nos juntamos unos amigos que habíamos tocado hacía años y fue todo un poco sin querer… Así han sido las cosas siempre en este grupo, sin buscar nada, y uniéndonos solo nuestro amor a la música y el hacer las cosas de forma honesta. Quizá por eso hayamos durado tanto tiempo manteniendo una línea muy similar sin haber dado un salto.

– Habéis sido siempre muy consecuentes con vuestra forma de entender la música, buscando una vía propia a medio camino entre el rock y el power pop. ¿Es difícil mantener los principios musicales así de sólidos?

Mantener los principios musicales no debe ser difícil si tienes unos principios claros. Nosotros hemos seguido siempre esa línea porque es la música que nos gusta y porque es la música que nos sale cuando nos metemos en el local de ensayo, cogemos las baquetas, enchufamos el bajo y hacemos un, dos, tres… La experimentación tampoco ha sido un camino que nunca hayamos tomado; hemos ido variando la forma, agregando matices e intentando enriquecer la música, pero siempre con una base clara que es la que nos gusta.

– En este viaje en submarino da la impresión de que os habéis metido mucho (tal vez más que en otras ocasiones) a bucear por vuestros propios sentimientos, de que es vuestro trabajo más personal…

Evidentemente al escuchar este disco se nota que es nuestro trabajo más personal. El momento actual de la banda y el personal de los componentes, sumado a las situaciones particulares que hemos vivido cada uno durante este tiempo hace que las canciones hayan salido así, no solo en la composición, sino en todo. En el Submarino ha sido una respuesta a lo que la vida nos ha deparado estos años.

– Hay mucha (muchísima) nostalgia por las letras de este disco. ¿No os ha dado un poco de vértigo poneros a viajar tan profundo?

Bueno, la nostalgia es necesaria… Supongo que es una manera de recordar buenos momentos. Sí, puede que haya mucha nostalgia en el disco pero también hay mucha esperanza, mucha fuerza y sobre todo mucha ilusión por lo venidero. Yo creo que es un disco que, si se busca bien en él, tiene un punto de alegría y de superación muy importante.

– ¿Tiene este disco una niña bonita; esa canción que os sigue maravillando cada vez que la escucháis?

Eso es siempre una cosa muy complicada… Posiblemente, si me preguntas por las tres mejores canciones que he escrito en mi vida igual no estarían en este disco, pero sí que las once de este álbum estarían seguro entre las mejores 16 o 17 que he hecho. Creo que es un disco muy completo y homogéneo que carece de single. Y en cuanto a la favorita, como siempre pasa con estas cosas, va cambiando día a día. Eso es lo bueno…

– Un piropo a los miembros de la banda… ¿Por qué cada uno es irreemplazable? ¿Qué tiene cada uno de especial en Los Esclavos?

Nosotros siempre hemos sido un grupo muy unido y familiar con vínculos de todo tipo. Nuestra formación más estable fue en la que estaban Fabián y Ana, y siempre pensamos que no tenía mucho sentido continuar con el grupo en su ausencia, pero las circunstancias y el tiempo han hecho que hagamos este disco. Ellos siguen presentes en muchos aspectos de la banda… Se fueron por las circunstancias, por obligación, por Rajoy… Pero se mantuvo la base de Óscar, Ismael y yo (batería, guitarra y bajo), que es el principio de Los Esclavos y no se concibe el grupo sin ella.

– Este disco puede ser récord de colaboraciones… ¿Cómo se fueron haciendo su hueco cada una de ellas? ¿Se pensaron antes, fueron surgiendo…?

Nos sentimos afortunados de que unos chicos magníficos hayan participado en este disco. La verdad es que cuando se compuso el disco todo estaba muy pensado en nuestra mente, todas las colaboraciones y los arreglos, y teníamos tan claro lo que queríamos en cada cosa que fue fácil pensar en la persona idónea. Luego también ha habido casos en los que hemos dado rienda suelta a gente como Raúl Bernal, Víctor Lapido, Víctor Sánchez, Juanfra Godoy… Nosotros le dejamos su hueco y ellos con su talento lo han rellenado y nos han dejado contentísimos.

 

 

– En el submarino también deja hueco a una versión tuneada de los pies a la cabeza, tanto que hay que estar muy espabilado para reconocerla. ¿Por qué The girl I can’t forget?

Nos encanta hacer adaptaciones, eso ya lo sabéis… Y siempre son canciones tan rebuscadas que, si no lo dijéramos, mucha gente no lo sabría. Son canciones que nos gustan y que suelen estar perdidas en discografías de grupos que nos apasionan; canciones que un día escuchas y dices “ésa la podríamos haber hecho nosotros”, “suena como nosotros”. Eso es lo que pasó con ésta. Y como no nos gusta plagiar, versionamos. En donde otros hacen un plagio, nosotros hacemos una adaptación.

– La grabación del disco también se ha hecho entre amigos… ¿Cómo se desarrolló? ¿Qué días recordáis?

La grabación ha sido muy larga, pero hemos tenido la suerte de hacerla en Curva Polar con Julio Sánchez, y que nos ha puesto las cosas facilísimas tanto por la amistad que nos une como por su compromiso con este disco en concreto desde la producción. Siempre que había un  hueco en el estudio, allí que nos íbamos… Ha sido una grabación muy bonita llena de momentos irrepetibles y con un testimonio gráfico que algún día debería ver la luz…

– Os habéis sumado a la apuesta por el crowdfunding. ¿Qué tal la experiencia? ¿Tal y como están las cosas es la vía que les queda a los artistas para asegurarse el futuro de sus proyectos?

Surgió al final, cuando el disco estaba ya grabado y prácticamente terminado. Las copias del CD se estaban haciendo y, por cosas del romanticismo, pensamos hacer una edición en vinilo, creíamos que el disco lo merecía. Al principio todo esto del crowdfunding no nos llamaba mucho la atención, pero gracias al ánimo y al apoyo de gente cercana al grupo que se involucró mucho decidimos hacerlo. Yo seguramente no lo volvería a hacer, por muchas circunstancias, pero creo que es una salida totalmente válida y se la recomiendo a quien tenga una pequeña masa detrás que le corresponda.

– De lo que sí os habréis dado cuenta es de la cantidad de amigos y fans de Los Esclavos que hay por ahí sueltos y que estaban deseando de escuchar algo nuevo vuestro…

Sí… La verdad es que es abrumadora la cantidad de gente que responde y que nos sigue. Siendo un grupo tan minoritario, tener detrás una gente tan fiel es una gran recompensa y la razón principal de que sigamos adelante. Ver cómo la gente se desplaza, hace kilómetros, coge hoteles y utiliza casi los conciertos como una forma de reunirse, es una satisfacción muy grande y cada vez mayor, porque estamos hartos de ver lo difícil que es vender una entrada, un disco, una camiseta… La verdad es que nos sentimos muy, muy privilegiados.

– ¿Hay ganas de otros 10 años más?

Lo de otros diez años más se ve muy lejano. Nunca nos hemos puesto metas y hacemos todo pensando que eso va a ser lo último que hagamos con Los Esclavos bueno es que luego siempre salen las ganas de hacer cosas juntos y la máquina vuelve a arrancar.

Acerca del autor / 

Blanca Durán

De niña quería ser periodista; ahora creo que me habría ido mejor de princesa... Me gusta escuchar la música muy alta, sobre todo si es Rufus Wainwright quien canta, y desde que vi por primera vez Santa Bárbara me convertí en adicta a las series de televisión. Me divierten los libros que están bien escritos, hacer yoga, la gente que canta por la calle y los superhéroes.

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