Ciencia, Retratos, Sensaciones

Matilde Fernández (IAA): “Un contrato menos equivale a unas diez u once noches menos de observación al mes en Calar Alto”

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Calar Alto

El observatorio de Calar Alto (CAHA, Almería), una instalación de referencia en Europa durante los últimos cuarenta años, afronta un “periodo crítico”. Tras la modificación del acuerdo entre sus gestores, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la alemana Sociedad Max Planck (SMP), tendrá que enfrentarse a un importante recorte presupuestario que hará muy difícil la explotación del mayor observatorio en la Europa continental. Hablamos con Matilde Fernández, investigadora del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), de las consecuencias que tendrá y de las razones poco claras que hay detrás de este recorte: “A nosotros no se nos ha informado del motivo real detrás de todo esto”.

-El observatorio está en una situación muy crítica, perdiendo horas de observación por la falta de personal. ¿Qué puede suponer para el que ha sido uno de los principales motores de la investigación astronómica en España?

Con estas medidas de recorte empezarán a bajar la producción y la eficiencia del observatorio. Todos somos conscientes de que hay competencia en todos los campos de trabajo, en el nuestro también, y en el momento en el que una instalación deja de ser tan eficiente como las demás, o como lo era en el pasado, empieza a haber un retroceso. A eso se suma que esa bajada de eficiencia es porque se pierde personal cualificado. Hay una parte de personal que se puede tener la esperanza de recuperar si se ponen medidas pero luego hay otra gente que si se va será prácticamente imposible que vuelva porque conseguirán otros trabajos y ya los perderemos para Calar Alto.

Matilde Fernández

Matilde Fernández

-¿Hay peligro de que el observatorio pueda tener que cerrar?

Pensamos que en un plazo de pocos meses no pero el miedo es entrar en una situación de pérdida de interés por parte de los usuarios que solicitan tiempo de observación. Puede ser una bola que vaya creciendo. Y además los observatorios, igual que otras instalaciones, necesitan de una cierta puesta al día pausada, porque cuesta dinero. Hay una inversión en nueva instrumentación, que todavía no ha terminado y al recortar tanto el presupuesto se bajará la actividad y se impedirá la amortización de la inversión ya realizada, por lo que afectará al futuro de Calar Alto a plazo medio y largo.

-Hace poco dimitió su director José María Quintana por la situación en que se iba a quedar. ¿Cómo ha disminuido la actividad y el número de personas que trabajan allí?

La reducción que se va a hacer en la plantilla está planeada para finales de este mes. Todavía no ha ocurrido aunque sí sabemos de un caso del equipo de astronomía que son quienes participan directamente en la observación de datos. A una de las personas de este equipo no se le ha renovado el contrato y ahí es donde está empezando a haber problemas a día de hoy con la observación del telescopio de 2,2 metros. Es ahí donde estamos empezando a notarlo.

-¿Cómo puede afectar un contrato menos? ¿Cuántas noches menos de observación supondrá?

Ese contrato que no se ha renovado, y que es una decisión que se ha tomado cuando aún se estaba negociando, equivale a unas diez u once noches menos al mes. Estos números son la media porque luego la gente se sustituye, se optimiza, pero más o menos se reduce un tercio de las noches.

Foto de Santos Pedraz (CAHA)

Foto de Santos Pedraz (CAHA)

-Cuando se abandona un proyecto así cientos más se quedan por el camino. ¿Qué trabajos de investigación pueden esfumarse si esto no se arregla?

Uno de los instrumentos (CAFE) que está en Calar Alto es un espectrógrafo de alta resolución que permite estudiar con muchísimo detalle la emisión, sobre todo a nivel de estrellas porque otros objetos más débiles se nos escapan, y permite hacer estudios muy finos en un muestreo temporal (días, semanas o meses). El problema de bajar la actividad es difícil de concretar en proyectos pero sí sé que todo el mundo que está haciendo observaciones de este tipo van a empezar a encontrarse con un montón de huecos en lo que era su programa de trabajo: no van a tener datos. Si un investigador había diseñado la observación para detectar tal objeto, por ejemplo la búsqueda de un planeta extrasolar, esos seguimientos que uno diseña en función del tipo de planeta que se está buscando pasan a tener huecos. El observatorio siempre trata de que la meteorología afecte lo mínimo posible y sobre la marcha se va optimizando la programación de cada noche, pero si de repente hay un hueco de diez noches ineludible porque no haya observador esto se reflejará en todos esos proyectos. Al principio se tendrán más problemas para cumplir el objetivo del proyecto y cada vez más hasta que al final no se pueda hacer.

-¿Se verá afectada, por ejemplo, la ambiciosa misión Gaia que planea ‘medir’ el Universo?  

Los estudios en tierra sí que se verán afectados porque aunque Gaia es una misión espacial y estas misiones salen bastante ‘enlatadas’ con programas de observación muy bien definidos, siempre se hacen estudios más detallados desde tierra. Son estudios de seguimiento de objetos y fenómenos que llaman la atención, observaciones extra donde Calar Alto iba a jugar un papel importante.

-El centro es mitad español mitad alemán. ¿Cuál de esas dos mitades es la responsable de esta situación?

Fíjate, nosotros ahí a pesar de estar tan cerca de la organización central del CSIC y de que seamos el instituto a través del que se gestiona el observatorio no te puedo dar una respuesta clara. Se consulta a nivel central y la culpa recae en los alemanes pero cuando se habla con los colegas alemanes, con los investigadores de allí y el director del centro que es el homólogo del IAA a nivel de gestión del observatorio, la culpa es del CSIC, así es que nosotros no lo sabemos. Lo que sí es cierto es que la Astronomía española llevaba un camino de inversiones y resultados como uno esperaría que funcionase el trabajo y ahora mismo, sin que haya ninguna justificación ni ningún informe desfavorable, se están tomando unas medidas de recortes que no se argumentan de ninguna manera: ni científicamente, porque las evaluaciones han sido muy satisfactorias; ni a nivel de presupuestos, porque no entendemos que se tome una decisión de estas consecuencias cuando la aportación de la parte española es del orden de 600.000 euros.

-Todo empezó con un cambio en el acuerdo entre el CSIC y la Sociedad Max Planck (SMP) que abrió las puertas a un importante recorte presupuestario. ¿Por qué ese cambio? 

En principio se argumentó que la situación económica española no podía mantener los presupuestos que se habían planteado. El presupuesto del observatorio se va negociando año a año y lo que se pedía era una adenda al convenio que ya existía que diese la opción de rebajar bastante el presupuesto. Lo que se argumentó en su momento era la situación económica.

-Tengo entendido que de los 3,6 millones con que contaba el año pasado ahora tendría 2,2, de los cuales 600.000 saldrían de remanentes de otros años. ¿Por qué esa bajada tan drástica?

Ésa es la duda y lo que nosotros tampoco entendemos porque ya se había acordado un recorte de lo que habría sido el presupuesto en 2011 y 2012 que llegaba a casi 4 millones. Se acordó bajarlo a tres cuartas partes y el observatorio, la dirección, empezó desde que se propuso esa bajada una política de ahorro para tratar de seguir al mismo nivel de eficiencia y reducir los impactos del recorte. Ese esfuerzo es lo que generó el remanente de 600.000 euros en dos o tres años. Pero ahora lo que los socios quieren es bajarlo muchísimo más y que se pase con esos 2,2 poniendo ellos sólo 1,6 millones de euros.

Panorámica del observatorio. Foto de Santos Pedraz

Panorámica del observatorio. Foto de Santos Pedraz

¿Se están planteando posibles soluciones?

Las soluciones se plantearon ya en 2010 y 2011, cuando se empezó a hablar de que era necesario por la situación en el país reducir el presupuesto del observatorio. Cuando era previsible que los alemanes fuesen reduciendo su participación se puso sobre la mesa la necesidad de contactar con otros socios. Sería que entrasen otros organismos españoles o colaborasen otros países además de Alemania para conseguir una aportación extra y volver a una situación en la que el observatorio pudiese operar mejor. Por eso nos sorprende: desde el IAA y desde el observatorio se hicieron contactos previos con posibles interesados y nuestra sorpresa fue que desde la organización no se apoyó ni se quiso trabajar en esa dirección.

-¿Por qué crees que se ha llegado hasta aquí?

Aunque esto ya entra dentro de la especulación, nosotros pensamos que por algún motivo no se está apoyando la Astrofísica, pero sin que haya unas razones científicas o técnicas que lo justifiquen o una situación económica muy clara porque como he comentado el porcentaje español no llega al 50%… A nosotros no se nos ha informado del motivo real detrás de todo esto. No nos dan ninguna información. Ésa es la realidad.

-¿Hay más centros en España que estén atravesando en estos momentos una situación parecida? 

Sabemos que telescopios en las Islas Canarias también están en una situación dura pero desde el momento en que se ha visto que había necesidad de hacer recortes y han identificado estos problemas han trabajado en la dirección de buscar nuevos socios y aumentar la participación para no tener estos efectos.

-¿Cómo puede afectar al Instituto de Astrofísica?

El problema es que lo que pase ahora no es una situación aislada. Esto desencadena otra serie de situaciones y a nosotros nos afecta por varias vías: por la de usuarios de programas para observaciones a corto y a medio plazo; nos afecta porque estamos metidos en proyectos de desarrollo de nueva instrumentación, por ejemplo estamos a punto de terminar una cámara infrarroja para el telescopio 2,2 m. y se está trabajando desde hace varios años en un espectrógrafo para el telescopio grande, el de 3,5 m. Esto es una inversión de tiempo, de dinero y de proyectos científicos que están estrechísimamente ligados a estos instrumentos… todo eso desaparecería, no se amortizaría la inversión que ya se ha hecho.

 

 

 

Acerca del autor / 

Manuela de la Corte

Periodista y maniática de ‘alguna’ música que puedo escuchar hasta cansarme. Me encantan las estrellas (las de verdad y las que se les parecen bastante), ‘Rayuela’ y el azul eléctrico.

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