Música, Sensaciones

La música que nos mantiene vivos

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Música para despertar

Sabíamos que la música amansa a las fieras, incluso que es capaz de llenarte de la mayor vitalidad o de sumirte en la tristeza más profunda. Lo que desconocíamos (hasta ahora) es que es una de las herramientas más sencillas y eficaces para mejorar el estado de pacientes con demencia, agitación y ansiedad. Ésa es una parte del proyecto que el psicólogo granadino Pepe Olmedo lleva ya unos meses desarrollando en la residencia Cáxar de la Vega bajo el nombre de Música para “despertar, que cuenta con el apoyo de la Fundación Telefónica a través de su programa de becas para jóvenes Think Big, y que está consiguiendo dar pasos de gigantes en el análisis de las propiedades que la música tiene neurológicamente en determinados enfermos.

Nati, de 88 años, es una de las pacientes del estudio. Siempre fue una mujer muy espiritual y muy religiosa, pero después de varias caídas que la dejaron en silla de ruedas y sin poder andar, lleva ya casi cinco años en la residencia. La imposibilidad de moverse hizo que la enfermedad avanzase a pasos agigantados y que incluso su carácter se volviese mucho más retraído y tímido. En su caso, según cuenta Olmedo, canciones como Perfidia y Estando contigo de Los Cinco Latinos, Toda una vida de Antonio Machín o El emigrante de Juanito Valderrama consiguen transformarla. “Con la música se vuelve mucho más lúcida, más como era ella antes de enfermar. Habla más y le entra más vitalidad más energía”, asegura.

 

Nati, en el programa Música para despertar

 

Es sólo una de los efectos más evidentes que tiene esta Música para “despertar”. El neurólogo norteamericano Oliver Sacks fue uno de los pioneros en esta práctica, que guarda mucha relación con lo que se puede ver en la película Despertares. Olmedo, que también es guitarrista del grupo Histeria Innokua, quiso profundizar desde siempre en los beneficios que la música tiene para el tratamiento de algunas enfermedades, así que a partir de otros estudios de musicoterapia y de publicaciones específicas sobre la demencia fue perfilando su trabajo.

“Tratamos con personas con demencia y agitación. Las enfermedades más conocidas son el Alzheimer y el Parkinson, pero hay un rango mayor de demencias, así como de dolencias asociadas a ella, como la ansiedad, la agitación o la depresión, que tienen una mejora enorme con este tratamiento”, explica Olmedo, que siempre parte de una evaluación psicológica exhaustiva de los pacientes que realiza junto a su hermana Mar para determinar los grados de enfermedad.

Después, su trabajo consiste, esencialmente, en escuchar. Escuchar los recuerdos de los familiares y lo poco que casi siempre quieren o pueden decir pacientes que, en la mayoría de los casos, son incapaces de determinar cuál es su fecha de nacimiento o cuántos hijos tienen. “Indagamos en sus recuerdos con la música: qué canciones escuchaba más, qué artistas les emocionaba, si le gustaba cantar o bailar… Con toda esa información elaboramos una lista de reproducción que es la base del trabajo con ellos”, relata.

 

Nati, en su sesión de Música para despertar

 

La música se graba en un reproductor de audio y se pone a los pacientes con auriculares. Siempre se hace con auriculares ya que, según se ha podido corroborar, tiene un mejor efecto en los enfermos. Ellos son informados en todo momento de la actividad que se va a llevar a cabo y reciben como única instrucción que durante la media hora aproximada que dura la sesión tengan libertad plena para hacer lo que sientan, ya sea llorar, cantar, ponerse a bailar o quedarse sin apenas inmutarse. Ahí empieza la maravilla…

“El paciente y nosotros estamos en la misma habitación, pero nunca les incomoda nuestra presencia. A veces salimos a pasear por la residencia o el jardín, depende totalmente de ellos. Al sonar la música te miran y sonríen, y se suele activar su predisposición al contacto físico. La felicidad y el bienestar que les provoca la música hacen que quieran demostrarte su cariño. Se meten tanto en sí mismos que salen hacia fuera. Está demostrado que el penúltimo rasgo que pierde el ser humano, justo antes de caer en un estado vegetal, es la capacidad de sonreír y sentir emociones, y la música se relaciona directamente con todo esto”, explica Olmedo.

 

Mar y Paz en una sesión de Música para despertar

 

Una de los pacientes que más le fascina es Paz, la más joven de todas (sí, todas, porque aunque no se trate de enfermedades exclusivamente reservadas para el género femenino, sí que la mayoría de gente que la padece es mujer). Paz, de 75 años, presenta uno de los casos más complicados de Alzheimer. No aprende nada nuevo y le cuesta recordar cosas tan cotidianas como cuál es su habitación. Sólo habla cuando se encuentra realmente bien y, la mayoría del tiempo, se limita a decir palabras inventadas o a repetir una continuamente en bucle. Su hija, que es pianista, ha sido de gran ayuda para el tratamiento, ya que les dio muchísima información sobre las canciones que fascinaban a su madre. Así, decidieron que su lista de reproducción debía comenzar con Strangers in the night de Frank Sinatra, una canción que si bien a todos nos resulta maravillosa, a ella le provoca una alegría instantánea. La transformación es tan grande que incluso es capaz de hablar y recordar en voz alta cómo soñaba con ser cantante cuando era muy joven. Sinatra no es el único. Zarzuelas, óperas de Puccini, el clásico Bésame mucho o la voz de Pavarotti consiguen cambiar el rostro de Paz, que vuelve a ser la mujer coqueta y presumida que fue antes de la enfermedad.

“Cada vez que terminan la sesión es como si se llenasen de alegría. Se vuelven más activos, más ‘despiertos’, hablan y miran más a su alrededor, son más cariñosos… Avances así en pacientes con los que mantener el contacto es tan complicado que es un auténtico paso de gigantes y puede ser de una tremenda utilidad hasta para el cuidado de los pacientes por parte de los familiares”, apunta.

Los excelentes resultados de esta Música para “despertar” están haciendo que hospitales, residencias y centros de día ya se estén interesando en este estudio, que también va a ser incluido dentro de la guía de buenas prácticas que edita la asociación de residencias Lares Andalucía.

 

Aquí puedes ver un vídeo en el que se muestra en directo un fragmento de una sesión de Música para “despertar”:

 

Acerca del autor / 

Blanca Durán

De niña quería ser periodista; ahora creo que me habría ido mejor de princesa... Me gusta escuchar la música muy alta, sobre todo si es Rufus Wainwright quien canta, y desde que vi por primera vez Santa Bárbara me convertí en adicta a las series de televisión. Me divierten los libros que están bien escritos, hacer yoga, la gente que canta por la calle y los superhéroes.

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